El semidormido volcán Etna y los mafiosos no son todo lo que puede ofrecer la isla más grande del mar Mediterráneo. Sus aguas son ideales para la navegación a vela.
Mar y Costa
Sicilia se encuentra en la parte superior de “la bota itálica”, es la isla más grande del Mediterráneo y una de las 20 regiones de Italia. Aunque sea más conocida por sus olivos, cultivos de limoneros y naranjos, y el hecho de que aquí se creó y opera la famosa mafia Cosa Nostra, Sicilia es también un destino turístico, visitado por los marineros que alquilan barcos. Esto se debe a los paisajes de Sicilia, a su cultura y gastronomía.
Situada en el corazón del Mediterráneo, Sicilia fue formada por los volcanes, de los cuales el más famoso es el Monte Etna, el volcán que sigue activo y con sus 3370 metros sobre el nivel del mar es el pico más alto de la isla. Hay otras cuatro cadenas montañosas llamadas los Apeninos de Sicilia, que se extienden a lo largo de las costas norte y oeste y en el centro de la isla. Entre las montañas abundan los altiplanos, donde se cultivan los almendros, la vid y el limonero.
Vista desde el mar, la linea de la costa refleja la topografía de la isla, en el norte y en el oeste hay acantilados, mientras que las costas del sur y del este son llanas, con muchas playas y bahías. Esto permitió el desarrollo de alquiler de barcos y la mayoría de los puertos deportivos se encuentra en esta parte de Sicilia.
A parte de los interminables olivares, cultivos de limeros y numerosos viñedos, en Sicilia crecen también la palmeras enanas, adelfas, eucaliptos, pinos, agaves, hibiscos y almendros. Los parques nacionales más visitados son el Monte Etna y la zona pantanosa de la costa cerca de Trapani, donde viven los flamencos - los pájaros que encantan a los más jóvenes y también a los más grandes turistas que alquilan barcos.
Como es de esperar, el clima de aquí e típicamente mediterráneo, el verano y el otoño son largos y soleados y en invierno las temperaturas suaves durante el día, a pesar de que en invierno haya abundantes lluvias. Los vientos como el siroco, el mistral y el levante, conocidos de otras islas en el Mediterráneo, soplan también en la costa de Sicilia, para el deleite de la gente marinera.
Historia y cultura
Aunque haya rastros de asentamientos anteriores, se supone que los primeros a colonizar Sicilia fueron los griegos. Ellos fundaron la ciudad de Siracusa, que se convirtió en un importante puerto comercial. Fueron los griegos quien trajo a Sicilia el cultivo del olivo y de la vid. En el período de la dominación romana, gracias a su suelo fértil Sicilia fue el granero del Imperio. Después de la caída del Imperio romano la isla fue gobernada por los bizantinos, y más tarde, después de un breve tiempo de la dominación normanda, los árabes.
Al igual que muchas otras islas de la región, en 1860 Sicilia entró a formar parte del Reino de Italia. Sin embargo, esto no trajo la prosperidad, al contrario - ha dado lugar a un aumento de la emigración y la creación de la más peligrosa organización criminal, que es la mafia. Es aquí donde desembarcaron los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Las huellas de todos estos acontecimientos de la historia son visibles hasta hoy entre los paisajes de la isla, que cada año atrae a muchos turistas que alquilan barcos.
Además de Mesina, un importante puerto de conexión con la Península Itálica, otras importantes ciudades costeras son Catania, Marsala, Milazzo, el pequeño puerto de Portorosa, y sobre todo, Palermo. Todas estas ciudades tienen una imponente historia y cultura, por no hablar de las excelentes condiciones para el alquiler de barcos.
Experiencia de navegación
La mayoría de los turistas que alquilan barcos en la temporada de verano considera que la mejor época para visitar Sicilia es el período entre mayo y octubre, cuando el tiempo es hermoso y soleado, y la brisa marina que sopla del noroeste, alcanzando una velocidad de 15 - 20 nudos.
Como en casi toda la región del Mediterráneo, las mareas aquí son muy suaves y en algunos lugares casi imperceptibles, pero esto no significa que no existen. La diferencia está en el hecho de que en el oeste del Mediterráneo se notan las influencias del Atlántico, que no preocupan a los marineros en la parte central del mar Mediterráneo.